José Martel Rodríguez

 

José Martel Rodríguez nació el 8 de noviembre de 1972 en Las Palmas de Gran Canaria. Desde muy joven se sintió atraído por la lectura. No importaba el género, los libros le ayudaban a evadirse y a vivir aventuras apasionantes.

 

Con el paso de los años, comenzó a escribir sus propias historias. Lo que se inició como un entretenimiento, desembocó en su primera obra, Therick y el mundo cautivo, donde plasmó su amor por la literatura fantástica.

 

La chica de la cadera es su primera incursión en el género romántico; una historia en la que el misterio también está muy presente como parte de su sello personal de fantasía. 

 

 

Fotografía Nieves Delgado


Entrevista

Entrevista a José Martel Rodríguez, autor de La chica de la cadera

¿Cómo surgió la idea de escribir La chica de la cadera

 

La chica de la cadera surgió a raíz de una especie de juego durante un viaje a Egipto en el año 2005. Éramos alrededor de treinta compañeros e hice muy buenas migas con algunos de ellos, hubo mucha sintonía. Llegando al final del viaje, hablamos y comentamos lo insólito que había sido y las muchas situaciones extrañas que allí vivimos, incluso nos preguntamos qué íbamos a hacer con todo lo sucedido aquellos días. Fue una pregunta un poco al aire, pero yo contesté que escribiría un libro. Incluso comenté que lo titularía La chica de la cadera por Irene, la protagonista del libro y cuya relación con el título se explica en sus páginas.  

 

Con el tiempo, en mi mente se iba fraguando una historia y quince años después, tras haber publicado mi primera novela, Therick y el mundo cautivo, me sentí a gusto y preparado para cumplir aquella promesa y escribir así algo diferente. Además, un día hablé con unas amigas sobre la posibilidad de escribir un libro basado en aquel viaje. Su reacción fue divertidísima y me animaron a convertir en novela aquella idea. Y así fue como me decidí definitivamente a darle forma. Al principio, se trataba únicamente de contar el viaje, pero el resultado final incluye una serie de transformaciones. Aunque como siempre digo, la obra está basada en un 60 % en hechos reales.  

 

¿Mantienes el contacto con los compañeros y compañeras del viaje? 

 

A día de hoy, de las personas que me acompañaron en aquel viaje apenas mantengo contacto con algunas de ellas. De hecho, con la protagonista, con Irene, no tengo relación. Una parte de mí pensó alguna vez que quizás publicando este libro podría encontrarla y volver a contactar con ella.  

Sí que tengo relación con algunas personas de Canarias que estuvieron en Egipto conmigo durante el viaje, incluso llegué a contactar con uno de los personajes secundarios. Hablamos de un hecho concreto que le sucedió a ella y a su marido, y lo cierto es que llamarla me ayudó a situar de forma correcta el acontecimiento en la historia. Pero en general, de todas las personas que fueron, realmente mantengo el contacto con cuatro.

 

¿Te haría ilusión volver a contactar con Irene? 

 

Sí; de hecho los dos únicos nombres que no han sido cambiados en el libro son el de ella y el mío: José e Irene. Ella se sorprendería un poco, ya que aunque se cuentan sucesos del viaje, se hace a través de una historia adornada. Se reconocería en ciertos aspectos, pero en otros no. Seguramente, si ella viese la novela en una estantería o le hablasen del título, pensaría que tiene que ver con ella. 

 

¿Qué te diferencia de otros escritores y escritoras? 

 

Yo siempre digo que soy la misma persona como escritor y como lector. Soy bastante ecléctico, y a pesar de tener un género preferido, siempre procuro alternar entre lo que leo: novela histórica, fantasía, incluso libros infantiles… Me gusta leer de todo. Escribo desde muy jovencito, sobre todo cuentos fantásticos, pero explorando en profundidad mi faceta de escritor profesional he descubierto que no solo me apetece escribir de fantasía, sino también tocar otros géneros. Es cierto que La chica de la cadera es una novela romántica con toques de misterio, pero yo he puesto mi sello personal de fantasía y eso es lo que me caracteriza; salirme un poco, en este caso, de los tópicos de la novela romántica y ofrecer una especie de multigénero.  

 

¿Cuál es tu momento perfecto para escribir? 

 

En realidad, cualquier momento es bueno. Yo siempre llevo libreta y bolígrafo encima, por si acaso. Si estoy en casa, evidentemente, le meto mano al ordenador, pero si una buena idea me pilla en el parque, en la consulta del médico o en la playa, pues me pongo a escribir a mano. De hecho, gran parte de mis obras están escritas previamente en bolígrafo y papel y, posteriormente, trasladadas al ordenador. Me parece mucho más cómodo el método tradicional; se trabaja el doble, pero así es como empecé a escribir mis primeros cuentos y, además, me permite corregir y enriquecer a medida que transcribo en el ordenador. El papel te ofrece la oportunidad de hacer esquemas rápidos, poner flechas y crear un mapa con todo lo que quieres incluir. A mi modo de ver, te ofrece más facilidades iniciales que el ordenador.   

 

¿Te ha influido algún escritor o escritora? 

 

Yo creo que sí, que siempre tienes reminiscencias. He leído de todo desde muy joven y me he dado cuenta de todo lo que se me queda de los numerosos autores y autoras con los que he conectado. Justamente, estos días he estado pensando en ello y se me venía a la mente Michael Ende, autor de La historia interminable. Y luego, por supuesto, escritores como Tolkien, Laura Gallego, Terenci Moix y Ken Follett. Todos ellos buenísimos escritores y escritoras que han acabado siendo referentes e influyendo de alguna forma en lo que escribo. 

 

¿Qué libro te ha impactado más y por qué?  

 

La historia interminable es un libro de principio a fin fantástico y que devoraría mil veces. Fue de los primeros libros que me fascinaron, no solo por su historia, sino también porque tuve en mis manos una edición con una maquetación única y páginas en diferentes colores en función de la parte de la historia que se estaba contando. Y luego, además, fue llevada al cine y se convirtió en todo un fenómeno. Sin duda alguna, fue una obra que me marcó.  

 

¿Cómo ha sido tu relación con Ediciones Garoé? ¿Te has sentido arropado? 

 

Mágica, la relación con Ediciones Garoé ha sido mágica desde el principio. Conocí a su directora, María, durante una visita al stand de la editora en una de las últimas ferias del libro. Ella se dirigió a mí de forma muy espontánea, reconociéndome como el autor de Therick y el mundo cautivo y afirmando que quería leerse mi libro. Me compró uno y me ofreció exponer en el stand de Ediciones Garoé de forma totalmente desinteresada y con el único objetivo de fomentar la literatura.  

 

Vendí todos los libros que llevé al stand e iniciamos una relación muy cercana. Fue entonces cuando hablamos de La chica de la cadera —en aquel momento estaba en proceso de terminarla—. María me dijo que quería leerla, así que le envié el manuscrito cuando lo tuve listo. Normalmente, las editoriales tardan entre cuatro y seis meses en darte una respuesta, pero María me llamó en cuarenta y ocho horas y me dijo: estoy a falta de ochenta páginas de terminar el libro y lo quiero. Eso fue un chute de energía brutal. No puedo decir nada malo de Ediciones Garoé. Todas las reuniones y encuentros han sido magníficos, nos hemos entendido bien y ahora tenemos un proyecto de por medio. Me siento muy arropado.  

 

¿Cómo te afectó como escritor el confinamiento?  

 

A nivel personal fue complicado; la vida te cambia de la noche a la mañana. Como escritor, una vez pasados el miedo y el pánico, intenté ser positivo y aprovechar el tiempo para escribir, un tiempo que muchas veces, en el día a día, no tengo. Para colmo, durante la cuarentena me quedé sin ordenador. Por suerte, y como decía antes, pude continuar gracias a que gran parte de lo que escribo está primero en papel. Hice esquemas de cada capítulo de La chica de la cadera en mi libreta y también avancé con la segunda parte de Therick. Dependiendo del estado de ánimo adelantaba uno u otro libro. La chica de la cadera fue muy fácil de escribir al estar basada en su mayoría en hechos reales; en cambio la secuela de Therick es más complicada debido a que hay muchos personajes y a la necesidad de cuadrar todo con una primera parte. En general, el confinamiento fue fructífero en términos de escritor.   

 

¿Estás trabajando ya en tu próxima novela?  

 

Tengo tres ideas en las que estoy trabajando, pero en este momento lo que quiero es tener en la mano La chica de la cadera y ultimar la segunda parte de Therick. Una cosa que me he planteado es centrarme en una idea y desarrollarla bien, ya que ahora mismo vuelvo a tener el tiempo limitado. Creo que tengo decidido ya en qué obra me centraré, aunque como digo, tengo varias ideas en marcha, todas ellas muy diferentes entre sí.  

 

Entrevista realizada por Alejandro Oramas


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