Ana LARRAZ GALÉ

Ana Larraz Galé | Fotografía Nieves Delgado
Ana Larraz Galé | Fotografía Nieves Delgado

Ana Larraz Galé nació en Zaragoza en el verano de 1964, aunque su infancia transcurrió en Tauste, un pueblo encantador donde creció rodeada de libros y aprendió a tocar el piano, siempre en compañía de su abuela Carmen, que había perdido a su marido en la Guerra Civil. Cumplidos los 14 años regresó a Zaragoza para estudiar el bachillerato, y más tarde marchó a Valencia, donde se diplomó en arquitectura técnica y estableció su residencia. En 1994 su profesión la llevó a Santa Cruz de Tenerife, y cuatro años después a Las Palmas de Gran Canaria, donde reside desde entonces. En 2016 comenzó su camino literario con la publicación de la novela La fotografía. Historia de un soldado, una obra en la que había comenzado a trabajar en 2013, y que cuenta la desaparición de su abuelo durante la Guerra Civil, basándose en las más de cien cartas que escribió a su mujer desde el frente. Al mismo tiempo comenzó a escribir pequeños relatos, quedando finalista en varios concursos. En 2016 publicó Doce Tríos y doce a solas, una colección de relatos en colaboración con dos amigas. En la primavera de 2018 vio la luz Retazos del pasado, y a finales de ese año publicó Gente de orden. Historia de una familia 1931-1936, una precuela de su primera novela. En 2019 llegó Alicia Salanueva. Tiempos de Amor y Guerra, una novela de tintes románticos e históricos, y a finales de ese año presentó un libro de relatos titulado Pinceladas de una escritora. En 2020 publicó Merceditas Laserna. Tiempos de Amor y Odio, y a comienzos de 2021, Por un verso… Ana camina con paso firme por ese sendero de tinta que destila su pluma, y nos vuelve a sorprender, esta vez con una serie de cuentos infantiles titulada Las aventuras de Tina y Ro (2021), que ve la luz bajo el sello de  Ediciones  Garoé.



ENTREVISTA

Entrevista a Ana Larraz Galé, autora de la colección de cuentos infantiles Las aventuras de Tina y Ro

Ana Larraz Galé publica el cuento infantil Ro y Tina, el primer volumen de una colección de doce titulada Las aventuras de Tina y Ro, su perro imaginario, y lo hace bajo el sello de Ediciones Garoé. Estas aventuras son historias que a todos nos gustaría escuchar y poder contar a los más pequeños, y que conservan intacta la esencia de las narraciones de tradición oral, aquellas que son contadas desde hace tiempo de padres a hijos, de abuelos a nietos. Conversemos con la autora.

 

Hasta ahora, de tu pluma han salido relatos, novelas románticas e históricas. ¿Por qué decidiste escribir literatura infantil? ¿Cuál fue tu motivación?

La pandemia, como a todo el mundo, me afectó de muchas maneras, y una fue que consiguió lo que nadie había logrado: me quitó las ganas de escribir. Por aquella época, acababa de salir a la luz mi último libro y tenía previsto empezar el que cerraba la saga, pero me sentía incapaz. Echaba mucho de menos a mi familia, que no vive en Canarias, y en especial a mi sobrina pequeña, una niña que entonces tenía siete años y que vive en Alemania, y a la que hace casi dos años que no veo. Se llama Valentina, y tampoco le estaba sentando muy bien el aislamiento. Fue pensando en ella cuando se me ocurrió que una forma de tenerla a mi lado, de conseguir hacerla más feliz, era hacerle un cuento en el que ella fuera la protagonista. Así que eso hice. Comencé con uno, se lo mostré y le encantó, por lo que seguí adelante y acabé haciendo una colección. Yo solo intentaba que no se sintiera tan sola. Como mi prota, no tiene hermanos ni mascotas, y en esos días, tampoco niños con los que jugar, así que le ofrecí lo único que se me ocurrió: un poco de fantasía en forma de un perrito un poco raro que solo los niños ven, y que es capaz de sentir una tremenda empatía con ellos.

 

¿Cómo definirías tu escritura para niños?

Sencilla, directa, fácil de entender y, sobre todo, alegre. Quería que los protagonistas de mis cuentos fueran niños sin problemas, con una vida normal, en un ambiente natural, con los que cualquiera de mis futuros pequeños lectores se pudiera sentir identificados. Tina es una niña a la que no le falta de nada, pero a la que tampoco le sobra. Vive en una ciudad, en un piso pequeño, sus padres trabajan y a ella la cuida su abuela. Lo que la hace diferente del resto es que acaba de llegar de Alemania, no conoce a nadie más aparte de a sus padres y a su abuela, y tiene una poderosa imaginación.

 

Los cuentos ayudan a fomentar la lectura desde la infancia, ¿cómo influyen en el desarrollo de un niño?

Creo que los cuentos son esenciales. No hay tiempo mejor invertido que el que pasan unos padres leyéndole a sus hijos antes de que se vayan a dormir. Los humanos hemos sentido fascinación por sentarnos a escuchar historias desde los primeros tiempos, y en los niños, esa fascinación se conserva intacta. Necesitan leer para desarrollar su fantasía y su imaginación y para comprender el mundo que los rodea. Muchas veces, en los cuentos encuentran la explicación a lo que no entienden. La lectura los embarca en un viaje por mundos desconocidos de los que no van a dejar de disfrutar y aprender. Crear el hábito de lectura en un pequeño es darle armas para su desarrollo, una válvula de escape para que, cuando sean adultos y las cosas no sean maravillosas, tengan un lugar en el que refugiarse.

 

¿Crees que escribir para niños es más sencillo que hacerlo para adultos? ¿Por qué?

Creo que es más difícil. Necesitas tener mucha empatía para ponerte en el lugar de un niño y adivinar, intuir, qué es lo que de verdad le va a llegar al corazón. Qué parte de lo que tú piensas que le va a interesar realmente le motivará o le dejará frío. Yo soy un adulto, y para mí es sencillo saber cuándo escribo lo que los demás esperan encontrar en mis libros, porque es lo mismo que quiero yo, pero con los niños es más complicado.

 

¿Crees que la literatura infantil tiene suficiente presencia en la vida de los niños?

Toda me parece poca. Pienso que en cada aula de cada colegio debería existir una biblioteca formada por los cuentos favoritos de los niños de esa clase, un lugar para que ellos intercambien sus libros preferidos. Debería haber cuentacuentos en cada parque, y un espacio para ellos en todas las bibliotecas. Y, lo más importante, un tiempo cada día dedicado a la lectura de un cuento o para que nosotros se lo leamos. Ningún niño debería dejar pasar un solo día sin haber escuchado una bonita historia.

 

 

¿Qué diferencias ves entre la literatura infantil pasada y la actual?

Encuentro muchas. Hay de todo, por supuesto, pero ahora mismo veo un montón de libros que se dedican a enseñar a los niños a hacer cosas que ya saben o que sus padres les enseñarán. Creo que están un poco cansados de libros que les dicen cómo lavarse las manos o cepillarse los dientes. Antes en los cuentos pasaban cosas, había un conflicto que se resolvía, pero en muchos de los de ahora no lo hay. Y, a veces, ese conflicto es tan sutil, que solo existe en la mente de los adultos, no en la de los niños. Creo que en muchos de ellos se les intenta enseñar tanto moral como intelectualmente, y que los aburrimos.

 

¿Cuáles son los ingredientes de un buen cuento infantil?

Unos personajes creíbles, no perfectos, una trama sencilla y fácil de entender y un final feliz. O esos son los que yo he utilizado.

 

Cuando eras niña, ¿cuál era tu cuento favorito?

La ratita presumida. Me lo contaba mi madre y lo hacía genial. Muchas veces la he visto después contándoselo a mis hijos y lo hace igual de bien.

 

¿Tenías un amigo imaginario?

No, la verdad es que no me hacía falta. Yo vivía en un pueblo, en Tauste, y entonces los niños teníamos muchas posibilidades de jugar con otros niños, además, tenía un hermano cuatro años mayor que yo.

 

¿Qué valores y enseñanzas encontrarán tus pequeños lectores en esta colección?

La amistad, el cariño, la comprensión, el saber ponerse en el lugar del otro, el compañerismo. Realmente, todos los valores que tenemos en una sociedad. Tina cuida de Ro y Ro, de Tina. El perrito se preocupa por todo lo que le pueda pasar a su amiga. Siente celos, no quiere que nadie le aparte de ella hasta que descubre que compartir es maravilloso. Le gusta ser libre, pero es consciente de que no quiere estar en otro lado que no sea cerca de la niña. Le irrita que los compañeros de Tina se puedan burlar de ella, pero enseguida aprende que para evitarlo no hace falta ladrar, que con solo explicar las cosas todo se puede solucionar. Descubre que, a pesar de que todos pertenecemos a la misma raza, sea de perros o de humanos, no somos iguales ni es necesario que así sea. Son muchas las aventuras que les ocurren a los dos, y en cada una de ellas los niños pueden encontrar algo bueno con lo que sentirse a gusto.

 

Tus cuentos están ilustrados por la artista Cynthia Hierro (Limoneti), ¿qué sentiste al ver a Tina y a Ro cobrar vida sobre el papel?

Fue maravilloso. Sentí que Cynthia había visto mi mente y los había sacado a la luz. Ella entendió la idea desde el principio y lo ha hecho genial. ¡Son fantásticos!

 

Como decía al principio, es tu primera incursión en la literatura para los más pequeños, ¿seguirás escribiendo para ellos?

Pues no lo sé. Ahora mismo lo que tengo son nervios, muchas ganas de ver qué acogida tienen, si les gustan a los niños o no. Eso es lo único que me preocupa. Me enfrento al público más difícil del mundo y, además, al más sincero. Ellos no dicen mentiras para hacerte sentir bien.

 

Muchas gracias, Ana, por la entrevista, y enhorabuena por tu nueva creación. A los más pequeños les va a encantar Las aventuras de Tina y Ro.

Muchas gracias a ti por haberme permitido contarte tantas cosas de mis pequeños Tina y Ro. 

 

Entrevista realizada por Eduardo Reguera


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